Donosti recuerda la masacre del 31 de agosto de 1813

Publicado: 2013/09/01 de QK en atros / besteak, Basconia / Euskal Herria
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Salvas de cañón, tamborradas y desfiles, una representación del asalto de la Bretxa y el paso de la comitiva por la calle 31 de agosto a la luz de las velas fueron, entre otros muchos, los actos más significativos con que la ciudad conmemoró ayer el bicentenario del ataque que estuvo a punto de borrar Donosti del mapa.

batallas.guerra.indepciaPero, ¿qué ocurrió en esta fecha? Repasemos un poco la Historia. Estamos al final de la Guerra de la Independencia; el 22 de junio de 1813, mientras el grueso del ejército napoleónico en retirada cruza el Bidasoa, el general francés Emmanuel Rey se hace cargo de la defensa de la plaza con 2.600 soldados, e invita a la población a evacuarla. Pero en seguida llegan las tropas anglo-portuguesas, aliadas del ejército español, bajo el mando de sir Thomas Graham, que sitian y aislan la ciudad.

El primer asalto se produce el 25 de julio, una vez que los proyectiles lanzados han abierto una brecha suficientemente amplia, pero es rechazado por los franceses, causando numerosas pérdidas a las tropas anglo-portuguesas. El día 4 de agosto, veintiún vecinos que habían podido salir de San Sebastián antes de producirse el sitio, envían al Duque de Wellington (general en jefe del ejército aliado) una exposición de la situación en la que se encuentra la ciudad, debido al asedio, e interceden por sus vecinos y por la propia ciudad. Dicha nota nunca llegó a manos del generalísimo inglés, pues el general español, Alava, no lo consideró oportuno.

saqueo-san-sebastianA las dos de la madrugada del día 31 de agosto de 1813, y despues de varios días de intenso bombardeo, en que se logra un mayor ensanchamiento de la brecha, se inicia una nueva operación de asalto a cargo de una columna de voluntarios, denominados “los desesperados”. Estos, al llegar a la parte alta de la brecha abierta en la muralla, se encuentran con la sorpresa de hallarse a cuatro metros de altura sobre el suelo del interior de la misma, aprovechando los franceses este desconcierto para acribillarlos sin titubeos.

Cuando una nueva retirada parece lo más acertado, un incendio fortuito y el estallido de un depósito de munición francés crea la confusión en este bando, suceso que es aprovechado por los asaltantes para entrar en tromba, obligando a replegarse a las tropas francesas al Castillo de la Mota, donde capitularán el 8 de septiembre. En este período de tiempo la tropa aliada incendió, saqueó, violó y asesinó. El saqueo duró seis días y medio, salvándose del incendio sólo las dos parroquias y treinta y cinco casas, situadas en la calle Trinidad, que por tal motivo en la actualidad lleva el nombre de 31 de Agosto. Estas casas no fueron quemadas porque servían de alojamiento para los oficiales británicos y portugueses, mientras iniciaban el ataque al Castillo.

desfile.donosti.31agostoEl conde de Toreno describió de esta manera la situación: «…se estremece el ánimo sólo al recordar escena tan lamentable y trágica, y a que no dieron ocasión los desapercibidos y pacíficos habitantes, que alegres y alborozados salieron al encuentro de los que miraban como libertadores, recibiendo en recompensa amenazas, insultos y malos tratos. (…) comportáronse los aliados como si fuese ciudad enemiga, que despiadado y ofendido conquistador condena a la destrucción y al pillaje. Robos, violencia, muertes, horrores sin cuento, sucediéndose con presteza y atropelladamente. Ni la ancianidad decrépita, ni la tierna infancia pudieron preservarse de la licencia y desenfreno de la soldadesca, que furiosa forzaba a las hijas en el regazo de las madres, a las madres en los brazos de los maridos, y a las mujeres todas por doquiera. ¡Qué deshonra y atrocidad!» (La calle de la memoria, Mikel G. Gupergui)

El censo de habitantes, que antes del asedio ascendía a unos 5.500, se quedó en menos de la mitad. La ciudad fue prácticamente arrasada, hasta el punto que los supervivientes, reunidos en el Antiguo, dudaron si reconstruirla en el mismo emplazamiento o hacerlo en este barrio, alrededor de Miramar. El comportamiento salvaje de la soldadesca, sin parangón con el mostrado en otras batallas (por ejemplo, la poco distante toma de Gasteiz) ha hecho pensar a los historiadores que se trató de una venganza premeditada de los españoles por la actitud de Gipuzkoa durante la Guerra de la Convención, veinte años antes. No en vano se atribuye al general Castaños la amenaza de pasar a todos los donostiarras a cuchillo. (Sobre este tema, os recomendamos la lectura de la entrevista al historiador Iñaki Egaña y su libro Donostia 1813)

[Más información: Revista Bascongada: Relación de un testigo ocular (PDF), Historia de Gipuzkoa, Historia de Donostia, Donostia.org, Topo Verde, 31agosto1813.es]

donosti.1813.google

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