bandera.sionaziEl Ministro de Sanidad de Israel, Roni Gamzo, se vio obligado a dictar una resolución formal por la que se prohibe a los ginecólogos del Servicio de Salud que sigan inyectando el anticonceptivo Depo-Provera a las mujeres etíopes sin su conformidad, lo que supone, de facto, un reconocimiento oficial de semejante práctica.

La resolución, emitida a finales de enero, tuvo lugar a raíz de la denuncia de unos treinta judíos etíopes que habían emigrado a Israel, que afirmaban que las autoridades de inmigración no les permitían entrar al país si no se sometían a dicho tratamiento.

hevda.eyal.israel.racistSegún un informe publicado ya en 2010 por Isha le’Isha, una organización feminista para la defensa de los derechos de la mujer, el 57% de las mujeres que habían sido tratadas con esta droga era judías etíopes, cuando suponen menos del 2% de la población.

Creemos que se busca reducir el número de nacimientos dentro de esta comunidad porque son negros“, afirma Hedva Eyal, la autora del reportaje. “De hecho, es la primera vez que el estado reconoce que la práctica de tratar a las mujeres inmigrantes con esta droga no es correcta, especialmente cuando se desconocen sus efectos secundarios y, además, no se les da otra opción“. Lo que le llevó a iniciar la investigación fue un artículo publicado en un diario que daba cuenta del acusado descenso en la natalidad dentro de la comunidad etíope, “que es una comunidad joven y, por tanto, supuestamente fértil“.

El portavoz delegado del Ministerio de Sanidad, Smadar Shazo, dijo a la prensa que, si bien la resolución se había dictado tras las denuncias recibidas, su departamento llevaba ya meses investigando el asunto tanto en Israel como en los campos de tránsito en Etiopía.

black.jewsMás de 120.000 judíos de ascendencia etíope viven actualmente en Israel. Entre 1985 y 1991, más de 30.000 fueron trasladados en avión en tres operaciones de rescate, después de que años de guerra civil y hambruna prolongada hubiesen forzado el desplazamiento de cientos de miles de etíopes a la capital, Addis Abeba, y a campos de refugiados en Sudán.

Pero su integración en la sociedad israelita no ha sido fácil: un 52% de las familias judeo-etíopes viven bajo el umbral de la pobreza, frente al 16% del total de la población de Israel; además, también se les obliga a abandonar el rito y las tradiciones etíopes y adoptar las prácticas ashkenazíes (mayoritarias en Israel, de origen alemán). Aún más, es habitual que no los acepten a la hora de solicitar un puesto de trabajo o alquilar un piso, e incluso hay escuelas que rechazan a sus hijos; los más racistas les vuelven la cara y los llaman “nigger.

Depo-ProveraLa Depo-Provera, una droga que a la larga acaba con la capacidad reproductiva de la mujer, fue utilizada por primera vez por el régimen de apartheid de Sudáfrica, y debió de parecerles un buen ejemplo a seguir a las autoridades sionistas.

[Fuentes: Refworld –publicación de la Agencia para los Refugiados de las Naciones Unidas–, The Times of Israel, Al Arabiya News, Isha le’Isha, African Globe, Irin News]

comentarios
  1. Kirme dice:

    Estos sionistas asesinos son racistas hasta con los mismos judíos!!!
    Se ganan a pulso el odio de toda la Humanidad!!

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