Patxi Pamplinas, el Ingeniero, el cuñao (de Melchor), el Kalendari o el Lehendakari del putxerazo: diversas formas con las que se ha ido motejando al todavía presidente del Gobierno Vasco y que hacen referencia a la ilegitimidad de su cargo, a sus corruptelas familiares, a su falta de carisma o, peor aún, de capacidad intelectual. A todo esto hay que añadir que, según las encuestas, su gobierno ha conseguido ganarse el rechazo de dos de cada tres ciudadanos, y le ha dado calabazas hasta Besugoiti, su partenaire del Frente Españolista, estimándose que perderá más de 100.000 votos respecto a las últimas elecciones.

Con estos atributos, es lógico que el líder de su partido, Pérez Rubalcaba, le haya mostrado su total apoyo y lo considere un gran político de proyección estatal. No es coña, no. Es que estos son los “valores” más apreciados en los políticos españoles del sistema: ser un tarugo integral con la misma personalidad que un berberecho, pero dócil y bien mandado. Alguien que jamás ha trabajado en nada productivo y ha vivido toda su vida del cuento –o sea, de la política–, por lo que es absolutamente dependiente del partido y, por tanto, nunca se le ocurriría rebelarse y tener ideas propias.

Sólo falta un ingrediente, del que Pakito dispone en cantidad: una cara de cemento armado que le permita mentir alegremente sin que se le tuerza siquiera la sonrisa. Ese hipócrita desparpajo es el que desplegó el martes, cuando tras anunciar el adelanto electoral, pasó a hacer un balance –totalmente positivo, huelga decirlo– de los “grandes objetivos” que se había marcado su Gabinete en mayo de 2009: “acabar con la violencia terrorista” (cuando ETA, atendiendo a la Izquierda Abertzale, renunció a la lucha armada, el señor López estaba de viaje en un tren por EE.UU.), “normalizar la vida política y social” (aporreando a pacíficos ciudadanos por llevar fotos de sus familiares presos o asesinando inocentes como Iñigo Cabacas), “defender el autogobierno estatutario” (las últimas transferencias fueron pactadas por el P$oE y el PNV en Madrid sin avisarle siquiera, tomándole por el pito del sereno), o “gobernar para todos, renunciando a la imposición ideológica” (ahí están las leyes para limitar el uso del euskera en empresas públicas y privadas o la férrea censura implantada en ETB).

Como recuerdo de esta última hazaña “democrática”, ahí van unos sketches de Anchón Echevarría, el “facha liberal”, que sólo duró tres episodios en Vaya Semanita, pues fue censurado por considerar que insultaba a Interlobotomía, a petición de Besugoiti, gran amigo de esta cadena ultraderechista.

Camuñas

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comentarios
  1. GORA EHTA dice:

    KO_JO_NU_DO
    kontuz ke un dia destos te txapan los zipis

  2. eso sería un honor, ¿
    verdad señor Qks?

    • QK dice:

      Me haría más ilu que un pin, ajjaja! Bueno… si no iba unido a una somanta de ostias, claro… =:(
      De todas formas, el post lo firma Camuñas, no yo.

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