Oda al pedo

Publicado: 2012/08/12 de QK en chanadas / txantxak, trigas / aukerak
Etiquetas:, , ,

Reencontrar esta Oda al pedo me ha hecho evocar recuerdos de mi niñez, cuando el “tío” Justo nos la recitaba en alguna reunión familiar, provocando nuestras infantiles risotadas y los falsos reproches de los mayores, que, aunque la celebraban igualmente, debían dar muestras de compostura en aquél hipócrita ambiente de meapilas propio de la época. A estas alturas, mi cerebro está ya algo más maduro y el humor escatológico ya no me priva, pero de todas formas me ha parecido interesante compartir con vosotros esta muestra anónima de poético atrevimiento en tiempos oscuros.

Prólogo

Asiduos lectores de las más variadas literaturas, hemos visto alabar y engrandecer con el ropaje divino de la poesía las más distintas manifestaciones del arte, y hemos comprobado con dolor que nadie ha escrito nada, acerca de esa espontaneidad sublime que es el pedo. Nosotros, modestamente, para inmortalizarle e inmortalizarnos, nos constituimos en defensores de él; aún cuando esta loa no sea digna de loa, lo es por la intención que al hacerla han puesto los autores.

Dedicatoria

A la humanidad entera y dolorida, que hasta ahora, por un prejuicio totalmente falso, no ha sabido dar rienda suelta a sus airosas ventosidades.

OLOROSOS

Hay cuatro clases de pedos
Se pueden clasificar
Unos, que son los que huelen
Y que son de armas tomar.

Suelen salir poco a poco
Suavemente se deslizan
Atraviesan el espacio
Y en la nariz aterrizan.

Son de olor insoportable
Causan terror y molestias
Y más que pedos humanos
Parecen pedos de bestia.

Son, además, traidores
No causan el menor ruido
Y antes de uno darse cuenta
Por la nariz se han metido.

Por eso, amigo del alma,
Le aconsejamos prudencia
Pues el olor que despiden
No es precisamente a esencia.

SONOROS

Pedos que por su sonido
Constituyen una orquesta
Pedos que sí, meten ruido,
Pero que nunca molestan.

Son pedos que en las tertulias
Causan risa y buen humor
Son los pedos mas simpáticos
Son los pedos sin olor.

Pedos que están inyectados
De romántica poesía
De jovial cascabeleo
De alegre trompetería.

Pedos que salen sin trampas
Sin artimañas ni tretas
Dignos de ser emitidos
Por la garganta de Fleta.

Son, en fin, los pedos chic
De la familia pedorra
Son los pedos que, si hay manchas
En el calzón, te las borran.

Se notan en el abdomen
Ratos antes de salir
Y en el esfínter se paran
Cual no queriendo partir.

Pero los que están detrás
Los empujan con violencia
Son los pedos poderosos
Y tienen poca paciencia.

Y entonces el rozamiento
Que producen contra el ano
Se lo nota fácilmente
Poniéndose atrás la mano.

Por la fuerza con que salen
Bien se pueden comparar
Con el huracán violento
O con las olas del mar.

Los que tiran estos pedos
Dignos son de gran encomio;
Si usted conociese alguno,
No lo suelte, que es un momio.

Apéndice

Como apéndice a esta clase
O más bien como variante
Incluimos unos pedos
Que llamamos redoblantes.

Suenan de aquesta manera
Muy parecida a un tambor
Porroron pon pon pon pon
Porroron pon pon pon pon.

Son pues de tamborilero
Son los pedos cuyo son
Recuerda a semana santa
En días de procesión.

Y como los anteriores
Son sueltos, jacarandosos,
Son de fresca carcajada
Son sonidos armoniosos.

Cuando salen por el ano
Producen un temblorcillo
Sumamente parecido
Al piar de un pajarillo.

Alguna vez salen fuertes
Y de manera violenta,
Y entonces mas que un tambor
Son como una tormenta.

Y hemos notado nosotros
Cuando vamos al retrete
Que sentados en la taza
Es cuando más ruido meten.

Y tras mil experimentos,
Hoy podemos afirmar,
Que se tiran sobre todo
En el acto de cagar.

Pero no en defecaciones
Ordinarias y corrientes,
Sino en las diarreas llenas
Y en los dolores de vientre.

Si quiere oír estos pedos
Que tanta dicha prometen
Escuche bien tras la puerta
Cuando alguien vaya al retrete.

Y si los quiere tirar,
Tome un purgante ligero:
Es un medio que no falla
Y vale poco dinero.

ESPINOSOS

Son estos pedos de forma
Irregular y espinosa,
Son los pedos que al salir
Se agarran a cualquier cosa.

Son pedos de cenobita,
Son pedos de Franciscanos
Son los pedos del martirio
De los antiguos cristianos.

Producen demacración
Y hasta abundante sangría,
(un guardia municipal
se murió a los cuatro días).

Consejo: Para cambiar
Los dolores en deleite,
Meta el dedo poco a poco
Bien impregnando en aceite.

Y así evite que al salir
Produzca dolor al ano
(Lo hemos experimentado
con uno de mis hermanos.)

VARIADOS

En estos clasificamos
Todos los pedos que faltan:
Los que crujen, los que mojan,
Los que bufan, los que saltan.

Y como son muy distintos
Y de muy diversas fases,
Para mejor estudiarlos,
Los dividimos en clases.

Clase A: En cacahuet

Este pedo de seguro
Ya lo conocerá usted,
Es un modelo precioso
modelo de cacahuet.

Suelen salir en trocitos
Con diversas explosiones,
Pero unidos todos ellos
Por finas prolongaciones.

Clase B: En cono alargado

Pero no se queda atrás
El pedo en cono alargado,
Y por cierto que este pedo
Ha sido poco estudiado.

Mas, tras noches sin dormir
En largos experimentos,
Hemos logrado reunir
Variados conocimientos.

Es un pedo que se oye
Solamente cuando acaba.
Al principio suena poco
Pero luego… ¡es la caraba!

En ocasiones se ha visto
Y es tan grande su espesura
Que se le puede medir
Sabiendo el radio y la altura.

Y si en la calle se tira
Un pedo de este calibre,
Al pasar al día siguiente
Se lo encuentra allí. ¡Es horrible!

Estos pedos duran años
Pueden verse, como es lógico,
Colgados de las paredes
De algún museo arqueológico.

Clase C: Soplones

Son estos los más antiguos
De la fauna pedorrera,
Y se da por muy seguro
Que hasta Adán los conociera.

Y afirman sabios veraces
De manera convincente,
Que con uno de estos pedos
Se vengó de la serpiente.

Pues estando un día entregado
Al placer del buen cagar,
Se le acercó la serpiente
Y se tuvo que marchar.

Son silbantes, silenciosos,
Calientes de puro espesos
Y como corrientes fétidas
Te impregnan hasta los huesos.

Son unos pedos horribles
Que te matan del olor.
¡Si estas metido en la cama,
Procura estar avizor!

Pues a uno de los autores
De esta linda poesía,
Por poco le mató un pedo
Del olor que despedía.

Y en un análisis químico
Hecho con gran precisión
Se demostró plenamente
Que este pedo era un soplón.

Y se llegó a demostrar
En experiencias muy finas,
Que este pedo carecía
De todas las vitaminas.

Y en lotes de cuatro rachas
Con atmósfera de ozono
Se vio que en cambio era rico
En hidratos de carbono.

Por eso recomendamos
En los casos de diabetes,
Además de la insulina
Siete pedos de estos, siete.

Estos pedos que tiramos
Igual nosotros que tú,
Cuando salen por el ano
Hacen este ruido ¡fiú!

Clase D: Húmedos

Son pedos que no son gas
Pero un líquido tampoco,
Son pedos hidrogaseosos
Con partículas de moco.

Y hasta hay autores que opinan
Desde tiempos muy antiguos,
Que son pedos primitivos
Que son pedos muy ambiguos.

Les atribuyen los mismos
Un carácter de fragancia,
Pues son los pedos normales
En la edad de la lactancia.

En efecto; un niño quiere
Expeler exhalaciones
Pero, ¿qué es lo que le ocurre?
Pues que mancha los faldones.

Y aveces por el contrario
El niño quiere cagar
Y sólo ventosidades
Por el ano le saldrán.

Este pedo, como todos
Admirable y patriarcal,
Es un pedo que se tira
En su estado coloidal.

En los niños bien criados
Y alimentados al pecho
Hay siempre un pedo de estos
Tras su culito, en acecho.

Que esta esperando el momento
Y la oportuna ocasión
Para salir jubiloso
Y embadurnar el faldón.

Este pedo que en la infancia
Es la cosa más normal,
Un adulto se lo debe
Tirar en el orinal.

Pues si lo tira de pie
Todo el calzón se le encharca
Y en seguida se le nota
Por la forma de su marca.

A todos nos ha ocurrido
Alguna vez el detalle
De tirar un pedo de estos
Paseando por la calle.

¡Qué humedades por las nalgas!
¡Qué molestias para andar!
¡Cómo hay que apretar los muslos
para poder caminar!

Son pues síntomas precoces
De una enfermedad entérica,
Que se padece bastante
En la Península Ibérica.

Y que, si hombre o mujer
No toma firmes medidas,
Puede muy bien acortarle
En varios años la vida.

Pues los autores han visto
En su ya larga experiencia
Que de cien enfermos de estos
Ochenta piden clemencia.

Desfallecen al instante
Palidecen al minuto
Y al momento han de tomar
Cucharadas de bismuto.

Así encuentran un alivio
Y se cura su tenesmo,
Y si les falla el remedio
Al autor le da lo mesmo.

CANTO FINAL AL PEDO

¡Pedo casto, pedo bueno!
¡Pedo lleno de alegría!
¡Pedo honesto, pedo santo!
¡Pedo de melancolía!

¡Alegría de las gentes
Sumo placer de los sabios
Regocijo de los niños
Que lo aspiran con los labios!

¡Pedos que D. Juan tiraba
En loor de Doña Inés!
¡Pedo santo, pedo bueno,
Nos postramos a tus pies!

Mas no queremos cansaros,
Ni consumir más saliva,
Pero gritad con nosotros
¡VIVA EL PEDO! ¡VIVA, VIVA!

comentarios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s