Oiga, no me detenga que yo no hice nada, apenas pensar, apenas quejarme, apenas.

Oiga, no me acuse de violento, es usted quien lleva armas.

Es usted quien defiende este mundo de lástima.

Oiga, que yo no hice nada, que yo no derramé la pobreza, ni golpeé en las fábricas, que yo no vendí mi conciencia a cambio de una buena paga.

Que yo no firmé el olvido, ni cavé las sepulturas, que yo sólo digo que aún hoy se tortura.

Oiga, que yo no hice nada, que sólo soy un hombre lleno de rabia, una mujer condenada a ser paria, sólo somos voz y furia desatada, sólo somos desafío, amenaza.

Sólo un puñado de huesos y de rodillas ásperas que viven sin quemar la memoria, con esta larga sed de palabras.

Sólo somos savia nueva recorriendo las ideas que coagulan y nos llenan de esperanza.

Sólo somos esto que ve, gente que no da la espalda, soñadores fanáticos, enemigos de sus amos, gente que no piensa callarse sólo porque a ustedes les escueza que caminemos sin permiso por estas calles sitiadas.

Nos tienen miedo, eso es lo cierto.

Están en guardia.

Temen que despertemos la dignidad de todos los que se agachan.

Silvia Delgado Fuentes (poeta en pie de guerra)

comentarios
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