Urruña se jacta de haber inscrito los nombres de los pelotaris más célebres de la historia de la pelota vasca desde hace más de cien años; lo cierto es que su historia está ligada a la de este deporte desde hace siglos y, que se recuerde, en la villa siempre ha habido un frontón para su práctica. La inauguración del actual fue el 18 de setiembre de 1851 y congregó a más de 10.000 personas, dando lugar a tres días de fiesta. Está engalanado con los medallones de Halsouet, apodado “Eskerra”, (el zurdo), y Larre, llamado “Txiki” (el pequeño); ambos son obra del escultor Puiforcat.

  

La actual iglesia de Saint Vincent (Jondoni Bixintxo) fue construida en 1550 sobre un templo anterior del siglo X, destruido por las invasiones españolas del siglo XVI. Es de estilo renacentista, pero con una fuerte influencia de la arquitectura guipuzcoana, lo que explica su estilo mazacotudo de carácter defensivo (incluso hay una abertura para los cañones en la punta de los contrafuertes). Es de destacar el sobrio dintel de su puerta lateral y su campanario de 45 metros, que presenta un cuadrante solar con la inscripción “Vulnerant omnes, ultima necat“, versión latina de la que veíamos en Sara en euskara. No pudimos verla por dentro, pero también posee las tres típicas galerías labortanas destinadas únicamente a los hombres.

  

En la plaza se encuentra también el monumento a los uruñarras caídos en las dos guerras mundiales, y al lado tenemos Herriko Etxea, en un edificio que conserva el estilo tradicional con un arkupe de piedra de tres vanos.

  

La capilla de Nuestra Señora del Socorro se encuentra en una colina que domina Urruña y evocaba en MariSoni, que pasó su niñez en esta villa, los recuerdos infantiles de excursiones con las monjitas. Sus orígenes se remontan a principios del siglo XVII como consecuencia de los votos o promesas de los marinos de Hendaia. En efecto, en 1627 algunos marinos que habían partido del puerto de Hendaia y pertenecientes a Urruña, se dirigían a la Isla de Ré, ocupada por las tropas inglesas, cuando de repente el viento cesó de soplar. Los barcos se quedaron entonces parados frente al enemigo. Todos los tripulantes se pusieron entonces a rogar a la Virgen María para que les enviara un viento favorable. A cambio hicieron la promesa de construirle una iglesia con el nombre de Nuestra Señor del Socorro.

El viento volvió a soplar y, en su inocente superstición, interpretaron que sus plegarias habían sido atendidas, así que, cuando regresaron, los marinos de Hendaya manifestaron su agradecimiento a la Virgen edificando la capilla de Nuestra Señora del Socorro sobre un mirador que domina el mar. Fue destruida en 1793 pero se reconstruyó en 1831 gracias al municipio y a las donaciones de los habitantes. Su interior está decorado con un cuadro que representa a la Virgen y cuyo origen parece estar en el Convento de los Recoletos de Ziburu, que se cerró en 1791. Las estelas discoidales dispersas alrededor de la capilla corresponden a las tumbas de las víctimas de la epidemia de cólera de 1855.

Anuncios
comentarios
  1. Sonia dice:

    ¡¡¡¡AAAAiiiiissschhhh!!!!¡Qué bonito todo! Yo creo que éste es el que más me ha gustado… de momento… como te vas superando uno a uno..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s