Situada sobre una pequeña colina, la iglesia de San Martín corona el diminuto y desordenado centro de Sara. Junto a ella se extiende una plaza alargada y rodeada de pórticos, el Ayuntamiento (Herriko Etxea) y el frontón, que se utiliza habitualmente como aparcamiento (eso mismo hicimos nosotros y desde allí está tomada esta foto); este núcleo esta declarado ‘Conjunto Monumental’ por la belleza y conservación de la tipología arquitectónica labortana.

   

El frontón [3], con la forma típica de Iparralde, lucía una curiosa ikurriña agabachada, con una cruz azul en lugar de verde, que imaginamos se debe al efecto corrosivo de la luz solar. A su derecha, se yergue orgullosa una de las mansiones [4] que salpican la zona, y un poco más allá, se encuentra un edificio que alberga la Casa de Cultura y un centro de jubiletas, y que no tiene nada destacable excepto el pequeño parque que lo rodea [5], donde hallamos txokos tan recoletos como los que se ven en las fotos. [Por cierto, los números hacen referencia a la vista del pueblo desde satélite que tenéis más abajo]

   

Me llamó la atención ver que en el Ayuntamiento [1] se utilizaba la grafía batua (Herriko Etxea), en vez de la típica de Iparralde (Etchea) influida por el francés. También me chocó la simpática inscripción que hay sobre el reloj del campanario de San Martín [2] y que sentencia: “Oren guziek dute gizona kolpatzen, azkenekoak du hobirat egortzen” (“Cada hora golpea al hombre, la última le manda a la tumba”).

   

La iglesia fue construida originariamente en el siglo XVI y restaurada un siglo después, en tiempos del sacerdote y escritor Pedro de Aguerre y Azpilicuetaalias Axular, quien fundó la Escuela de Sara en el siglo XVII para la transcripción del euskara escrito, dando origen a un importante periodo de florecimiento y difusión de la cultura vasca; la tumba del autor de Gero se encuentra en su interior. También hay que destacar el coro, con sus tres galerías y cinco altares con retablo. Como es tradicional en la zona, junto a la iglesia se sitúa el cementerio con magníficos ejemplares de hilarriak (estelas funerarias vascas). La placa de la última foto rinde honor al etnógrafo y naturalista Joxemiel de Barandiarán, exiliado allí en 1941, que fue el descubridor de las Cuevas de Sara.

   

Quizás porque sus archivos históricos fueron quemados durante la Revolución Francesa, el misterio se adueña de los orígenes de este pueblo. Además, dice un viejo proverbio vasco que “Saran, astia” (“En Sara, el tiempo se detiene”); pero no es cierto, porque debido a la lamentable influencia de las costumbres y leyes gabachas (de la que ya me quejaba en el post de Ezpeleta), todo txapa prontísimo, y cuando quisimos volver a la boulangerie a comprar más pasteles de manzana (que estaban riquísimos) ya nos había cerrado.

   

Sara forma parte de Xareta (en euskara, “tierra de árboles, tierra de selvas”), una mancomunidad transfronteriza compuesta además por Ainhoa, Urdazubi y Zugarramurdi. El hecho de que los dos primeros pueblos sean labortanos y los otros dos, altonavarros (para la chusma reaccionaria, “franceses” y “españoles”) hizo que en el acto oficial de su constitución, y a pesar de estar invitados, no asomasen el morro ni el prefecto de Baiona, ni ningún miembro del gobierno navarro (entonces al mando del fascista cunetero Miguel Sanz). Bueno… el caso es que ahí [7] empezaba la GR que lleva hasta Zugarramurdi, lugar que nos espera para un próximo akelarre… 😉

   

Hasta Zugarramurdi no fuimos, pero –tras el oportuno refrigerio en la terracita del Hotel Lastiry– aún nos dio tiempo a subir hasta el agreste barrio de Ihalar, donde, mientras yo me deleitaba con las vistas de la campiña lapurtarra, mis queridas sorginak se dedicaron a recoger hierbajos para elaborar esos extraños brebajes a los que son adictas 😛

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comentarios
  1. Merche dice:

    Yo creia que reaccionario era un término referido a ideologías o personas que aspiran a instaurar un estado de cosas anterior al presente, o contrarias a las innovaciones, es decir, tradicionalistas ….y como en el presente Francia es Francia, y España es España…. pues he ahí mi duda :S.
    Respecto al término chusma…., mejor lo dejamos para otro debate

    • QK dice:

      Bueno, la acepción de “reaccionario” que citas (ideologías o personas que aspiran a instaurar un estado de cosas anterior al presente) es la que surge en tiempos de la Revolución Francesa, pero desde entonces –como también te dice la Wikipedia– el contenido del término ha evolucionado mucho. Tú misma incluyes el significado más extendido actualmente: “contrarios a las innovaciones”, lo que no tiene por qué ser igual a “tradicionalistas”, sino que se aferran al status quo, a lo establecido, y se cierran ante cualquier cambio o visión alternativa de las cosas.
      Parece que te has dado por aludida (juju!), pero no era mi intención (al menos en ese párrafo –más juju!–); ya verás que, por el contexto, va referido a las “autoridades” francesas y navarro-españolas que groseramente no acudieron al acto (y que eran auténtica chusma).

  2. la Mari Sonia dice:

    Bueeno, bueno! hay paz, queridos amigüitos! Viva España, vive la France, gora Euskadi! Jejejeje, me temo que me vas a borrar el comentario.
    La verdad es que es una gozada ir contigo de paseos, chico. Todo está taan relatado, relajado, y documentado… Quizás deberías reclamar un dinero por dar tan buen homenaje a tierras euskaldun-franco-españolas (en un futuro)…

    • QK dice:

      Jajaja! Tranki, que no llega la sangre al río 🙂 La MariMerche, que tenía ayer el ‘chi’ disparado… 😀

      Me alegro de que te guste :#) Pues esto es un breve resumen, claro, de todo lo que podría decirse; pero es que ya sé que si me alargo mucho, la gente pasa de leerlo. Lo bueno es complementarlo con los enlaces: en particular, el de las Cuevas de Sara es magnífico.

      Jeje, sí ya le pediré una asignación a Rajoy, que parece que nos quiere mucho a los funcionarios 😀 Naah, lo hago encantado por mis lectores (boing, boing!) y por esta incomparable tierra euskaldun.

  3. la Mari Sonia dice:

    Por cierto, preciosa la panorámica

  4. […] la inscripción “Vulnerant omnes, ultima necat“, versión latina de la que veíamos en Sara en euskara. No pudimos verla por dentro, pero también posee las tres típicas galerías labortanas […]

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