Esta noche es propicia para la curación de cualquier enfermedad con especial incidencia en las enfermedades parasitarias y cutáneas. Durante la noche se oreaban las ropas en las ventanas, se dejaba el porrón con vino o el botijo con agua al sereno. Por la mañana, antes de que el sol saliera había que beber el contenido para preservar el cuerpo. En la mayoría de los pueblos las gentes iban a un río, a una fuente o a un barranco, donde se lavaban. También servía el rocío, por lo que se frotaban contra las hierbas o tomaban un puñado de éstas, a modo de brocha, y se asperjaban el cuerpo. Las mejores ramitas para rociar el agua eran las de noguera.

Así describe el poeta cheso, Veremundo Méndez Coarasa (1945), el ritual en su pueblo: Y a lo tiempo que apunta lo día/ En ta’l río se’n ban: se sanchuanan/ remullándose’n l’agua corrién,/ que tó lo mal sana,/ y se laban los piez y los brazos/ y lugo la cara;/ y bellos lo cuerpo/ que chugando’n lo río se zampan…

… A ixa ora salen/ las biellas por agua,/ antis que lo sol/ no la ese tocada,/ porque ya no cura/ estando soliada.

Es como si el sol acabará con esa propiedad. Justamente antes de rayar l’alba, las aguas adquieren su mayor poder lustrante. El momento de mayor magia se alcanza cuando los primeros rayos tocan el agua oblicuamente, en ese momento hasta es posible ver las lamias danzar en sus ibons, eso sí, siempre que se disponga de un corazón puro. Así lo cuentan en San Chuan de Plan: Al despuntar el alba, si sabías ocultarte bien, mirando sobre las aguas del Ibón de Plan o Basa Mora, veías cómo una hermosa mujer aparecía sobre las aguas y se mantenía en ellas bailando.

Desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo, menudean las leyendas de estas ninfas, lamias o encantadas que lavaban ropas, hilaban o construían colosales fábricas. En esta noche solsticial podían verse lavando o incluso desencantarlas, o mejor dicho intentarlo, porque como Orfeo, todos los galanes que lo intentaban acababan mirando atrás y rompían el ritual.

Sanjuanarse es, pues, lustrarse con el agua renovada, bautizarse para quitarse el mal de encima como hiciera el propio San Juan en el Jordán con sus feligreses. En Luesia (Zinco Billas), cuando van a Fonmayor a lavarse los males, justo a las doce de la noche, recitan al tiempo que se sanjuanan: Buenas noches de San Juan/ que te vengo a saludar/ a coger todo tu bien/ y a dejar todo mi mal.

Hubo fuentes que manaban de forma muy especial en estos días, bien de forma más abundante o que sólo lo hacían en esta noche. Así lo contaban en Aísa (Chazetania) de la fuente La Malena (La Magdalena), que además era de aplicación específica para la curación de herpes. En general, podemos afirmar que las fuentes consideradas milagrosas o simplemente medicinales, donde se producían baños a lo largo del año, en esta noche alcanzaban –al menos en la mentalidad popular- un mayor poder sanatorio.

Las chicas llevaban muy a rajatabla el sanjuanarse la cara a las doce en punto, pues al lavársela evitarían las secuelas del acné, la viruela o la varicela, mejorando las picaduras que tuvieran de antes o alcanzando su rostro una mayor belleza.

Las verrugas, afección considerada un mal de origen mágico, también se curaban en esta noche con innumerables ritos. En Castillonroy (Alta Llitera) se las frotaban contra la hierba mojada por el rocío, al tiempo que pronunciaban esta oración confusa: San Chuan Bautista, apóstol y evangelista, por la virtut que Deu t’a donat, sacam les verrugues ben aviat. En Aso Sobremón (Alto Galligo) arrancaban pajas de centeno que se ataban a los riñones para que no dolieran durante el año.

El tiempo mágico establecido para desarrollar los rituales de lustración, fuego y recogida de plantas solía ser en el Pirineo de siete noches, las que van de la víspera de San Juan a San Pedro.

Los animales también participaban de la profilaxis: comían hierba esa noche, pasaban –rebaños enteros- los ríos hasta tres veces y se recogían plantas y varas de avellano o acebo para aplicárselas en sus enfermedades. Las varas se pasaban por el vientre en caso de retorcijón o cólico intestinal.

[Manuel Benito en Diario del Altoaragón]

comentarios
  1. deja de hablar como un chamán copón!

    • QK dice:

      Aaaaaay! Como dirían mis amigas: “es que no te abres, no fluyes…”. Aunque te parezca asombroso, hay cosas místicas de estas que funcionan; mira, te adjunto una de ellas:

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