El cocido, ilustre descendiente de la medieval olla podrida, sigue siendo el rey de la gastronomía contundente (principalmente de invierno) en toda la península y aún bien lejos de ella, pues el rasol es un plato típico de Rumanía muy similar.

Así que cuando Mikel me dijo que había quedado con Floren, Angel y Zakili, para zamparse un cocido gallego en un bar del barrio, ya había contestado que sí, antes de que me invitara a acompañarles. Me chocó que el nombre del bar fuese tan “gallego” como Gure Etxea, pero es que Miguel (el que está de pie en la primera foto) sí es gallego, pero Ana, su mujer, es euskaldun.

Allá nos sacaron una bandeja repleta de carne de diferentes partes del cerdo y también unos buenos pedazos de chorizo con un puntillo ahumado que me resultó delicioso. Acto seguido, llegó otra bandeja con patata cocida, berza y “balines”, que es como llamaba Miguel a los garbanzos, todo ello bien empapado del sabor de la carne y la verdura y en el punto ideal de cocción. Además, media cabeza de porco nos miraba deglutir como pensando cuándo le llegaría su hora. Faltó el caldo; yo, que soy tan aficionado a ellos y a las sopas, pensé que igual lo servían al final, como en el cocido maragato, pero no 😦

Tras el café y unas buenas rondas de orujos, que hicieron que acabásemos nosotros también medio “cocidos”, estos tripontzis aún encontraron hueco para engullir la media cabeza que habían dejado reservada para merendar.

Ahí está Mikel batallando con ella, para que no quedase ni una miaja de chicha por resacar; no pensaba yo que de media cabeza pudiese salir tanta carne y de sabor y textura tan parecida al pernil cocido. Unas botellitas de Ribeiro tinto (yo no sabía ni que existía) ayudaron a pasar estos bocados. A lo tonto, a lo tonto, se estaba pasando la tarde y Mikel tuvo que marcharse a currar, que ya le tocaba. Yo aún me quedé un rato celebrando este descubrimiento culinario y tratando de rebajar un poco la fartalla; de todas formas, tal como estaba, casi podía volver a casa rodando 😀

 

POSTDATA:

Ya que la Wikipedia no lo recoge, ahí va la receta del cocido aragonés:

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comentarios
  1. Mª Pilar García dice:

    Pues Juanjo Lapitz, académico numerario de la Academia Vasca de Gastronomía, da una receta diferente para el cocido aragonés y, según dice, es originaria de San Juan de la Peña, “cuna de Aragón”. Os la copio:
    Desconocía, hasta hace unas semanas, el cocido aragonés. Lo probé gracias a la gentileza de Juan Fernández Pérez, cocinero, con buena mano, que oficia en la Hospedería del Papa Luna en Illueca, que lo guisó, para mi, siguiendo la receta que le enseñaron en el monasterio de San Juan de la Peña. Tiene como principal singularidad, que lo diferencia de los antes mencionados, el empleo de dos legumbres, alubias blancas y garbanzos; como hortalizas lleva vainas, hojas de berza y patata. La carne es exclusivamente de cerdo: costilla, panceta, tocino, chorizo, longaniza y morcilla. Todo lo pone a cocer, al mismo tiempo, en agua con sal y aromatizantes, salvo chorizo y morcilla, que cuece aparte en caldo de la cocción, con ello consigue que el guiso tenga aspecto mas limpio y menos graso. Me aseguró el buen profesional que, para su gusto, está mejor degustándolo al día siguiente.
    Está en: http://academiavascadegastronomia.com/apuntes-de-gastronomia/cocido-aragones/6979/
    De todos modos, muchas gracias por aportar esta receta y, aunque no os conozca, me alegro de que lo paséis tan bien. Un saludo desde Illueca.

    • QK dice:

      Muchas gracias a ti, Pilar, por tu aportación y por tu visita.
      Yo tomé la receta de http://www.hotelcarrasco.es/recetas.htm , tras encontrarme que ni se mentaba el cocido aragonés en la Wikipedia; pero está claro que hay multitud de variantes, casi tantas como casas, creo yo. En la mía sólo se ponían garbanzos y patatas (y si acaso, zanahorias y algo de apio); y en cuanto a carnes, pues el “apaño” que le pusiera a mi madre el carnicero, que generalmente era “lo feo” del cerdo (panceta, costilla y piezas de carne poco “aparentes” para su venta), y por supuesto, choricico y morcilla de arroz (de esa negra bien prieta y con piñones, ¡hmmmm!). Ah, y la sopa se hacía con el caldico y arroz, no con fideos.
      Me ha hecho especial ilusión tu visita porque mi madre era de Brea y he estado muchas veces en el pueblo, donde aún conservo buenos amigos, y también en Illueca: aparte de visitar el Palacio del Papa Luna, estuve dando una charla sobre la “fabla aragonesa” en el Instituto Sierra de la Virgen.
      Un cariñoso abrazo.

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