Ciudadano del mundo

Publicado: 2012/04/03 de QK en Basconia / Euskal Herria, ideyas / ideiak
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Yo soy ciudadano del mundo. Es absurdo decir lo contrario, porque he nacido en el Planeta tierra. Si hubiera nacido en Marte sería marciano, pero como me ha tocado hacerlo aquí soy terrícola. Por eso, me parece absurdo oponer a “nacionalistas vascos” con “ciudadanos del mundo”. No sé, pero creo que ningún abertzale ha pedido cambiarse de planeta para poder crear un Estado Vasco propio. Podría ser una opción, pero dudo que esté entre las prioridades de los partidos abertzales.

Este no es el único absurdo. Parece ser que ser “ciudadano del mundo” está reñido con tener una patria. A mí no me parece contradictorio. Las patrias, los reinos, las regiones son formas que tiene el ser humano de organizar el territorio. El nombre y los símbolos (banderas, himnos…) que identifican esos territorios son inventos para reconocerse entre los propios y distinguirse entre los extraños. Uno sabe que está en Francia porque todo está en francés y la “tricolor” es omnipresente. El problema es cuando estas identidades se vuelven impermeables o herméticas, como cuando hay humanos que se convierten en “ilegales”.

Todos estos elementos tienen algo en común: son inventados. La nación española, la vasca, Bilbao o el meridiano de Greenwich no existen más que en nuestras mentes. Al igual que la “realidad” es una “convención social”, en la que aceptamos “qué es real y qué no”, con las ciudades o los estados ocurre igual. Esto se llama “Bilbao”, porque nosotros hemos aceptado que se llama “Bilbao” y no porque esta tierra tuviera ese nombre desde el principio de los tiempos. Tuvo que venir Don Diego López de Haro y ponerle ese nombre, hasta entonces “Bilbao” no existía. Solo había un territorio que probablemente tuvo otros nombres que se borraron con el paso del tiempo.

Las naciones, las ciudades, los estados son conceptos arbitrarios que el Hombre inventó para designar y distinguir lugares. Luego estos han ido desarrollándose en algunos casos a través de una “mitología común” (banderas, héroes, lugares comunes…) que tiene como objetivo que los humanos de ese territorio se sientan identificados con el poder: en algunos casos los estados, en otras ciudades, regiones… No hay más que ir a las fronteras para darse cuenta. ¿Por qué en Irun ondea la bandera española y en Hendaia la francesa? Fue porque alguien delimitó que Irun pertenecía al Estado español y Hendaia al francés. Relaciones de poder. Nada más.

De todos modos, que los países o las ciudades sean inventadas no tiene porqué quitarles legitimidad ni devenir falso. Si creemos en que el hombre tiene derecho a poder organizar su comunidad de forma democrática, debemos aceptar la estructura que emplee legítimamente para ello. Así, lo convertiríamos en “real”. Además, si los vascos, los mormones o los inuits queremos tener nuestro propio estado y hay una mayoría que así lo desea, ¿por qué no se va a poder hacer? Otra cosa es el “cómo”. No es lo mismo construir una República Checa que una Israel.

Ahora vivimos en la época de los Estados y esta es la mayor aspiración a la que puede llegar una comunidad para poder representarse ante el mundo. Es la señal de que eres capaz de elegir tus propias dependencias. Antes vivimos la de los Imperios y la de los Reinos y esa era la aspiración. De hecho, los nombres cambian, pero el empeño de organizarse de la mejor manera posible continúa. Aun teniendo que sufrir a pequeños grupos con poder que confunden sus intereses con los de todos (antes los aristócratas, luego los grandes empresarios, ahora los bancos).

Al final, el Estado es una forma de representarse ante los demás. Yo, me represento como vasco ante el mundo, pero siendo consciente de que soy “parte” de ese mundo. Creo que nadie pone en duda este matiz. Lo que me preocupa es cómo esa gente que se llama “ciudadana del mundo”, en contraposición a los que somos “nacionalistas”, se representa ante sus semejantes. ¿Lo hace como persona? Si lo hace como individuo, ¿no sería “negar” que vive en una comunidad física con unos rasgos comunes y fomentar un individualismo feroz?

Son muchas dudas las que tengo, aunque hay algo que tengo claro: a pesar de todo este entramado institucional que hemos montado los humanos para organizarnos, no hemos dejado de ser “ciudadanos del mundo”. Igual que necesitamos alimentarnos para vivir, habitamos este planeta. No sé, parece que cuanto más complejo hacemos este planeta, más nos olvidamos de lo más simple: somos animales racionales que tenemos necesidades primarias que saciar. Además, vivimos en un medio que nos es hostil y al que tenemos que adaptarnos para sobrevivir. Lo demás, es producto de nuestras mentes para organizar el entorno como los mapas, las razas, el lenguaje o las matemáticas.

[Fuente: Jon Intxaurraga, Delirios nui]

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