Cuento muy corto nº 88

Publicado: 2010/12/26 de QK en trigas / aukerak
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–”No se a quién quieres engañar con esa actitud tuya de no haber roto un plato en la vida. Cuando yo te conocí no eras nada. Siempre enseñándote y abriéndote para todo el mundo. Maldigo el día que te traje para casa. Lo único que debías hacer es tener la cena lista y no sirves ni para eso.”

La lluvia de golpes siguió a las palabras.

Y cuando ella acabo con él, lanzó un suspiro y se fue a la cama.

Mañana se compraba otro microondas.

Ninotxo, Cuentos muy cortos (para los que nacimos cansados).

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