Si los canallas y los idiotas mediáticos, siguiendo las consignas de los canallas y los idiotas políticos, insisten en hablar de “terrorismo islámico”, no habrá más remedio que salir en defensa de la razón, la justicia y el lenguaje tendiéndoles a modo de espejo la inevitable fórmula complementaria. Porque, del mismo modo que no se puede hablar del terrorismo de ETA sin hablar también –y ante todo– del terrorismo de Estado, no se puede hablar de “terrorismo islámico” sin hablar también –y ante todo– del terrorismo judeocristiano, incomparablemente más brutal, abyecto y devastador.

Frente a la invasión de Iraq, frente a los bombardeos sistemáticos de barrios residenciales, escuelas y hospitales, las mayores atrocidades del “terrorismo islámico” son meras chapuzas de aficionados. Frente a la ocupación sionista de Palestina, frente a las masacres y demoliciones sistemáticas en los campos de refugiados, los mártires que se inmolan en un autobús o un restaurante de los opresores son meros gritos de desesperación.

Las tropas de ocupación que en Iraq disparan contra manifestantes armados de piedras, son terroristas judeocristianos que no merecen otra valoración ni otro trato que los más repugnantes sicarios del crimen organizado. Como los sionistas que matan niños desde sus tanques y sus helicópteros.

Con la particularidad de que el terrorismo judeocristiano no sólo es infinitamente más brutal, abyecto y devastador que el “terrorismo islámico”, sino que además es su causa directa y necesaria (del mismo modo, dicho sea de paso, que la religión judeocristiana es la madre del islamismo, y que el fundamentalismo judeocristiano es el padre del fundamentalismo islámico). Sin el criminal embargo que a lo largo de doce años mató a dos millones de iraquíes y sin la masacre sistemática del pueblo palestino, no habría habido un 11-S. Sin el criminal contubernio del “trío de las Azores”, no habría habido un 11-M.

Y los canallas e idiotas que insisten en negar lo evidente (algunos políticos del PP siguen diciendo que el apoyo de su Gobierno a la invasión de Iraq no tiene nada que ver con los atentados de Al Qaeda en el Estado español) constituyen el despreciable “entorno” –devolvámosles ese término que tanto les gusta– del terrorismo judeocristiano. Por no hablar de los –y las– que sostienen que retirar las tropas de Iraq sería dar la razón a los terroristas (por la misma regla de tres, los delincuentes tendrían que seguir delinquiendo al salir de la cárcel para no dar la razón a un sistema penitenciario brutal). Por no hablar de las pataletas neofascistas de Antonio Elorza, a cuya islamofobia ya he aludido en más de una ocasión, y cuya presencia en El País como colaborador habitual da idea de la degradación de dicho diario…

El 12 de septiembre de 2001, en un artículo titulado “Contra el Imperio” (que ningún periódico quiso publicar y que acabó convirtiéndose en un libro), escribí: “Independientemente de quiénes hayan sido los autores materiales de los ataques del 11-S y sus promotores directos, el Gobierno de Estados Unidos, su ejército y su oligarquía económica tendrán que asumir y pagar su enorme parte de culpa. Que nadie se asombre de que su complicidad con el sionismo genocida  y sus brutales agresiones a pueblos como el iraquí, el sudanés o el libanés hayan convertido a Estados Unidos en el principal blanco de la cólera islámica. Que nadie se asombre de que el principal productor y exportador de terrorismo del mundo acabe probando su propia medicina. Que nadie se deje engañar por quienes intentan convertir los ataques del 11-S en una justificación de sus proyectos genocidas e imperialistas. Si hay una “internacional del terrorismo”, es la orquestada por las grandes multinacionales y sus políticos a sueldo. Que nadie se deje engañar por quienes intentan criminalizar toda forma de disidencia o de protesta social, desde los okupas hasta los movimientos antiglobalización. En Génova pudimos ver quiénes eran los verdaderos criminales… Combatamos, sí, el terrorismo, pero empezando por sus formas más brutales e intolerables: el terrorismo de Estado y el terrorismo del capital. Las torturas sistemáticas en comisarías y prisiones, la brutalidad policial en la represión de las manifestaciones, la explotación despiadada de los recursos naturales y humanos, los embargos e incursiones militares contra poblaciones indefensas: esos son los más graves atentados terroristas contra la libertad, la dignidad y la vida. Hasta que no acabemos con ellos no podremos hablar de democracia, ni siquiera de civilización”.

Carlo Frabetti, Contra el Imperio

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comentarios
  1. Peru dice:

    buen enfoque qks

  2. Homónimo dice:

    Permíteme que te corrija, QK, pero el terrorismo del que hablas es enteramente judío, no tiene nada de cristiano, a no ser que vaya a hablar ahora de lo malos que eran los de la Inquisición. Y los judíos son unos cabrones, sí, pero no más que los fundamentalistas islámicos. Creo que es igual de malo matar por dinero que matar por religión o matar por tener unas ideas distintas.

    • QK dice:

      Hombre, no se qué decirte…
      Al nivel más simple, imagino que el autor quiere decir que los ataques a Irak o Afganistán fueron llevados a cabo por “cristianos”; ahí estaba el impresentable Bush encomendándose a “dios” y repitiendo el lema de los USA: “In God we trust”. Por otra parte, supongo que, aparte de establecer la dicotomía religiosa, quiere resaltar el hecho de la alianza incondicional entre USA e Israel.
      Claro que, a un nivel más complejo, sí tienes razón, porque es palmario que toda la maquinaria bélica, policial y de espionaje del imperio yankee obedece al diktat de sus verdaderos amos, que por supuesto no son los Bush, ni los Obama, ni nungún otro títere político, sino el lobby de las grandes corporaciones y bancos, cuyos máximos dirigentes son, en un 99% como mínimo, de la misma etnia, credo o como lo quieras llamar. Lo que pasa es que decir eso supone ganarse la etiqueta de “nazi”…
      Aunque, bueno, ahí está Zeitgeist.

  3. frostwire dice:

    one can argue that it can go both ways

  4. jorge dice:

    Hoy, viendo en los telediarios la declaraciones de Obama y la preocupacion de distintos medios sobre la posibilidad de que haya unas elecciones libres en Egipto me han hecho recordar este gran articulo

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