Propaganda armada

Publicado: 2010/10/01 de QK en Basconia / Euskal Herria, politica / politika
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Una pregunta: ¿Creen en las casualidades? Un  dato: el domingo 5 de setiembre ETA hizo publico un comunicado centrado en Euskal Herria y en la madrugada del martes de la semana siguiente, día 14, el Gobierno español procedió a la detención de nueve personas acusadas de ser de Ekin, a la que señalan como la encargada de llevar las consignas de la organización armada al interior del país. El domingo 18 de setiembre ETA hizo público un comunicado dirigido a la comunidad internacional, y en la madrugada del martes de la semana siguiente, es decir, ayer mismo, el Gobierno español detiene a siete personas acusadas de llevar las consignas de la organización armada a agentes internacionales. Una declaración: Alfredo Pérez Rubalcaba asegura (palabrita del niño Jesús) que la operación policial no tiene un carácter «coyuntural» y no es «una respuesta» al intento de ETA de internacionalizar el llamado conflicto vasco. Ahora repito la pregunta: ¿Creen ustedes en las casualidades?

Como hace dos semanas, de nuevo el argumento principal del Gobierno para justificar la razzia es el de demostrar que el Estado no está en tregua. Y de nuevo, también como hace dos semanas, en ese ejercicio de propaganda armada los detenidos no son más que piezas sobre las que se ejerce la violencia en un juego macabro. Nadie desde los aparatos oficiales se ha molestado siguiera en individualizar los delitos que se le imputan a cada uno de los detenidos. La justificación es que son dirigentes de Askapena y que Askapena constituye el «brazo internacional de ETA». (¿Pero ése brazo no era Xaki? Y cuando existía Xaki, ¿qué hacía Askapena?) Ya, de paso, se mete por medio a las FARC, que en estos días están en el candelero informativo, pero siempre de forma vaga, sin acusaciones concretas, con el objetivo de que en la opinión pública quede fijada la imagen de que los detenidos son peligrosos terroristas internacionales.

A nadie, en eso que llaman Estado de Derecho, parece preocuparle el hecho de que Askapena sea una asociación legal, dedicada a la solidaridad internacionalista. Ninguno de quienes comulgan con las ruedas de molino que redactan en Castellana número 5 parece tener criterio propio para preguntarse cómo personas que actúan de manera pública, que se entrevistan con dirigentes internacionales tras pasar por aeropuertos y aduanas, que viajan con pasaportes oficiales, que levantan escuelas allí dónde los estados no llegan y llevan cariño y sonrisas hasta donde hay poco más que arena del desierto y dignidad, pueden al mismo tiempo ejercer de militantes de una organización clandestina como ETA.

Y en estos momentos, por encima de otras consideraciones políticas, sobrevuela la preocupación por el trato que estén recibiendo los detenidos. En la memoria resuenan todavía los testimonios de los detenidos hace quince días, relatos de terror que llegaron mientras el conjunto de la izquierda abertzale firmaba el Acuerdo de Gernika. Quien dude sobre la verosimilitud de las denuncias de torturas, que repase la condena al Estado español que acaba de hacer pública el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por no querer investigarlas.

Y quienes lavándose las manos pretenden vender todo lo que está ocurriendo en estos días como la escenificación de un guión prefijado, en el que también la izquierda abertzale y el Estado tienen papeles repartidos, habrán de convenir cuando menos que mientras unos suscriben compromisos en favor del uso exclusivo de las vías pacíficas y democráticas, los otros firman órdenes de registro, detención, incomunicación y encarcelamiento, además de prohibiciones de manifestaciones.

Pero pese a lo que haga Madrid, la bola va hacia adelante, imparable ya. La izquierda abertzale ha reiterado que ninguna provocación le va a sacar de su compromiso firme con la apertura de un nuevo tiempo en Euskal Herria. Pero tampoco sería lógico pensar que todos los golpes violentos que está padeciendo en estos días van a quedar sin más en el olvido. En la página de Askapena se podía ayer leer una cita magnífica del héroe irlandés Bobby Sands: «Nuestra venganza será la sonrisa de nuestros hijos en una Irlanda libre».

Iñaki IriondoGARA

Responderá un país con el camino a sus pies

Siete ciudadanos vascos han sido nuevamente detenidos y trasladados a Madrid en régimen de incomunicación. La rueda del macabro guión se ponía en marcha de madrugada: decenas de policías irrumpían en casas y locales, arrestaban a ciudadanos que realizan un trabajo político que es público y notorio, a mediodía el ministro de Propaganda Rubalcaba daba a conocer las acusaciones: «son comisarios del frente internacional», y la mayoría de los medios hacían de caja de resonancia sin importarles ni la integridad de los detenidos, ni la presunción de inocencia, ni la deontología de la profesión periodística.

Conociendo los precedentes, la visceralidad y la falta de reflexión constructiva con la que el Estado ha afrontado los nuevos tiempos y desafíos, eran previsibles tanto ésa como las anteriores operaciones. Sin embargo, eso no le resta gravedad al hecho. Y obliga a responder con temple pero con firmeza. El verdadero destinatario de esta operación no es la izquierda abertzale, es el esfuerzo colectivo que entre todos está generando un nuevo escenario para todos. Es tiempo de actuar como país, no de respuestas partidistas. Bilbo será este sábado testigo de ello y ejemplo para generar una espiral social potente que multiplique el trabajo por las condiciones democráticas necesarias y refuerce la movilización popular.

La torpeza del Estado roza lo patológico. Justo cuando está bajo escrutinio y lupa internacional decide actuar contra quienes han defendido en el mundo la independencia para este país por medio de los votos. Pretende así generar conmoción para buscar una rápida superioridad psicológica en el proceso; pretende expandir el desánimo y la impaciencia para obligar a quienes apuestan por el cambio a intentarlo desde la desesperanza. Pero retrata su propia debilidad e incapacidad para afrontar el futuro en términos radicalmente democráticos. Este país tiene suficiente escarmiento y propio convencimiento para saber que si se pone en marcha, el Estado cederá, y cederá en la buena dirección. El camino ya está a sus pies.

EditorialGARA

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comentarios
  1. QK dice:

    Askapena, 23 años de solidaridad dando la cara

    Llueve sobre mojado. Otro organismo social vasco es ligado con ETA por una actividad plenamente pública y perfectamente conocida en Euskal Herria, en este caso desde hace 23 años. No podía ser de otra forma, ya que la labor de Askapena es la solidaridad internacional y la difusión exterior de la causa vasca, algo que ni se puede ni hay por qué ocultar.

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  2. QK dice:

    El movimiento internacionalista denuncia que el Estado español intenta “sabotear el camino abierto”

    El movimiento internacionalista vasco ha denunciado que la redada contra siete miembros de Askapena es “otro ataque” contra el proceso que se está poniendo en marcha en Euskal Herria, que el Estado español intenta “sabotear”.

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  3. QK dice:

    Rubalcaba intenta desligar los arrestos y el nuevo escenario

    El ministro de Interior, con su poca vergüenza habitual, dice que la operación contra Askapena «no es una respuesta al intento de internacionalizar el llamado conflicto vasco» ni a los comunicados de ETA, sino la constatación de que «el Estado no cambia su estrategia ni una coma». Los siete detenidos están incomunicados.

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  4. QK dice:

    Sadismo policial:
    La Ertzaintza abre tres cabezas y habla de enfrentamientos

    El martes, tras celebrar una asamblea informativa en la que los allegados de la hondarribitarra Itsaso Lekuona, detenida en el operativo contra Askapena, dieron cuenta de los pormenores del arresto, los vecinos congregados decidieron mostrar su solidaridad a pie de calle.

    La marcha, que exigía la puesta en libertad de la joven, recorrió la calle San Pedro con total normalidad hasta que cuatro patrullas de la Ertzaintza cortaron su paso. Un pequeño rifirrafe con los portadores de la pancarta llevó a los agentes a las órdenes de Rodolfo Ares a disparar dos tiros al aire y a sacar sus porras, con las que no dudaron en golpear las cabezas de los manifestantes; con tanta fuerza que una de las porras se partió por la mitad sobre la cabeza de un manifestante.

    La cólera mostrada por los agentes era tal que el balance final fue de tres vecinos con la cabeza abierta, una decena de contusionados y dos arrestados.

    El primer detenido y curiosamente acusado de «atentado contra la autoridad» perdió el conocimiento debido a los golpes recibidos nada más iniciarse el altercado. El joven tuvo que ser trasladado al hospital, donde recibió cuatro puntos en la cabeza.

    Los vecinos, conscientes de las intenciones de la Ertzaintza, optaron por poner punto y final a la marcha cantando el «Eusko Gudariak». Los policías, sin embargo, no tenían intención de parar y se abalanzaron contra un hombre de avanzada edad al que no pararon de golpear en la cabeza, pese a que numerosas personas se interpusieron para frenar los golpes.

    El hombre, ensangrentado, consiguió zafarse de los agentes, aunque no por mucho tiempo. La DYA, que fue reclamada por los manifestantes, fue retenida por los agentes advirtiendo al hombre herido de que o se presentaba o no tendría asistencia médica. Pese a que un trabajador de la DYA optó por socorrerlo, la Ertzaintza lo siguió con el fin de localizarle y arrestarle.

    Al no conseguir su objetivo, obcecados, la Policía autonómica optó por llevarse arrestada a la compañera del hombre por «obstrucción a la justicia».

    La izquierda abertzale hondarribitarra denunció con contundencia la actuación de la Ertzaintza así como «las mentiras lanzadas desde el Departamento de Interior. En la nota emitida aseguran que actuaciones de esta naturaleza demuestran «el estado de excepción» que vive el país.

    La de Hondarribia, donde ayer repitieron la protesta 80 personas, no fue la única movilización. Las protestas se trasladaron a las universidades de Gasteiz, Leioa y a las facultades de Bilbo. Por la tarde, en Lizarra 35 personas censuraron las detenciones, 500 en Gasteiz, 210 en Barakaldo, 200 en Arruatzu, 43 en Arbizu, 26 en Atarrabia y 200 en Algorta.

  5. Tim dice:

    I see what those fu**ing Spanish bastards did there
    All of them deserve to be killed like rats

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