Al final, voy a tener que creer en el karma. Si disfruté con la mezcla de asombro y estupefacción que envolvía a Mikel cuando le prepararon la cena sorpresa para celebrar su quincuagésimo aniversario, en compensación, este sábado pasado me tocó a mí pasar por el mismo trance (y con el mismo motivo), al caer en la encerrona que me había preparado la pérfida d’a mía filla, en conspiración con una cuadrilla de malhechores que saben cuánto me “gustan” a mí estas cosas… ¡¡¡Grrrrrrr!!!
Ahí está ella, en medio de todos, regodeándose en su crapulencia con las malévolas risotadas de sus cómplices. (more…)





